jueves, 15 de enero de 2015

Juan 7: ¡Un evangelista al agrado de Dios!


En la obra de Dios, con frecuencia, los predicadores o evangelistas solemos preocuparnos por la respuesta de las personas ante "nuestros mensajes". En lo personal después de predicar generalmente tengo una reunión con el equipo de trabajo y pregunto: ¿Qué tal? ¿Cómo creen que nos fue? Es así que vamos comisión por comisión dando una aprecación crítica (positiva y negativa) de la campaña, lo que nos ayudará a trabajar mejor al día siguiente. En una ocasión alguien dijo: "Pastor, creo que hoy todo estuvo bien, pero a usted le faltó un poco más..." ¡Auch!
Cuando leo la Biblia me encuentro con un evangelista extraordinario. Jesús era realmente impresionante como evangelista. ¡Tenemos mucho que aprender!

¿Por qué Jesús era un poderoso evangelista? A continuación algunas razones:

1.- PREDICABA LA PALABRA (Jn.7:16). Jesús no predicaba sus opiniones. Era fiel a su cometido. Predicaba la Palabra de Dios, la Biblia. Si deseamos tener éxito en nuestras campañas de evangelismo hagamos eso, prediquemos la Palabra de Dios.
2.- ERA ENVIADO POR DIOS (Jn.7:16). Parece obvio, no lo es. Se supone que el evangelista o predicador viene de Dios o es un mensajero de Dios, pero no siempre es así. Cuando un predicador habla un mensaje distinto a la Biblia, no es enviado por Dios. Mucho cuidado. Un evangelista enviado por Dios es aquél que habla y hace la voluntad de Dios.
3.- BUSCA LA GLORIA DE DIOS (Jn.7:18). Es frecuente ver a predicadores que buscan la fama, la gloria... ser cada vez mejores oradores. Su reputación está en juego. Ya conocí a varios que antes de predicar siempre preguntan: "¿Cuántas personas asitirán? "Yo voy si hay un auditorio grande...", "Hay personas listas para bautizar. No quiero quemarme". El evangelista de Dios no busca su reputación, busca glorificar a Dios.

No está mal buscar ser cada vez mejor evangelista. Debemos superarnos. Es bueno practicar, estudiar, leer para servir mejor a Dios. Sin embargo, no debemos olvidar que nuestra misión es clara: Somos siervos de Dios que predicamos a hombres la PALABRA DE DIOS para Glorificar el nombre de Dios!
Finalmente, la Biblia dice que de Jesús la gente llegó a decir: "¡Jamás hombre alguno ha hablado como este hombre habla!" (Jn.7:46). No hay más palabras para explicar el ministerio evangelístico de Jesús. Si somos fieles a nuestro llamado y misión seremos poderosos evangelistas de Dios.

Reflexión basada en Juan 7: 16-18 ‪#‎rpsp‬

domingo, 11 de enero de 2015

Juan 3: ¡Elogio de Jesús!



¿Te imaginas recibir un elogio de alguien importante? Si juegas al fútbol y un día, el argentino Messi te dice que tú podrías hacer una dupla con él en el Barcelona, ¿te sentirías feliz?
Pues bien, el mensaje de hoy tiene que ver con un EVANGELISTA extraordinario, su nombre era Juan el Bautista. De él Jesús dijo: "De cierto os digo: Entre los nacidos de mujer jamás se levantó otro mayor que Juan el Bautista" (Mt.11:11). ¡QUÉ TAL ELOGIO!
Por qué Jesús elogió a Juan? A continuación algunas razones: Donde Juan estaba siempre estaba rodeado de:
1.- Mucha gente. La gente se agolpaba para escucharlo. Venía de lejos hasta el desierto solo por escuchar sus mensajes.

2.- Mucha agua. No podía estar lejos de un bautisterio. Sabía y entendía que un evangelista sin bautisterio no tiene razón.
3.- Muchos bautismos. No bastaba con evangelizar, era necesario bautizar. Juan tenía el deseo ardiente bautizar a miles y miles. Sabía que no había tiempo que perder.
4.- Mucha predicación. Juan no predicaba sus opiniones, predicaba La Palabra de Dios. No era un predicador "suavecito", era poderoso, directo. No intentaba agradar con falacias a su público sino que con la Verdad les predicaba. Y fue por predicar la verdad que perdió la vida.
Ahora entiendes por qué Jesús elogió a Juan? Ya quisiera ser un evangelista como Juan. Fue grande, pero jamás tuvo la gloria para sí. Cuando los discípulos de Juan le dijeron que Jesús tenía más gente en sus " campañas " y que la gente de Juan se estaba yendo a escuchar a Jesús, él les dijo que era necesario qué Jesús crezca y que él mengüe (Jn.3:30). Juan sabía quién era él, y quién era Jesús. Juan sabía que Jesús fue quien lo llamó, sabía que él era el siervo y Jesús era el amo y Señor. Juan no sintió celos, sus discípulos sí... "Estás perdiendo tu fama, tu popularidad"...
Cuánto nos falta aprender de Juan el bautista! A veces nos sentimos felices cuando el éxito nos acompaña y nos sentimos tristes cuando no es así, y más aún cuando a otros les va mejor. La obra es de Dios, no de hombres.
Reflexión basada en Juan 3:22-30 ‪#‎rpsp‬

Juan 2: ¿Qué hacer cuando falta "vino"?


El "vino" en la Biblia significa: Felicidad, Alegría, Consuelo, Medicina y Prosperidad. Un día Jesús fue invitado especial de un matrimonio y trágicamente en medio de la fiesta faltó vino. Te imaginas un matrimonio sin vino? En la actualidad hay muchos matrimonios que están en problemas porque no tienen vino, se les acabó el vino, se les acabó la felicidad por una enfermedad, se les acabó el dinero por el trabajo perdido, no tienen consuelo y van por la vida enfermas. Éstas familias no necesitan seguir así, no necesitan seguir sufriendo y esperando tomar "agua" insípida. Sólo tienen que INVITAR A JESUS Y HACER TODO LO QUE PIDE para tener el mejor VINO y en abundancia. Recuerda que el milagro de Dios sobre tu familia viene después de tu obediencia. Feliz sábado!
Reflexión basada en Juan 2:1-11. ‪#‎rpsp‬

lunes, 29 de diciembre de 2014

Belén, casa de Pan


“Pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel; y sus salidas son desde el principio, desde los días de la eternidad” —Miqueas 5:2.
No fue casualidad que Jesús naciera en Belén.
Aunque algunos le atribuyan la culpa o el crédito a Augusto César por promulgar un edicto que ordenaba a todos empadronarse en su ciudad natal, pasaron muchas cosas singulares para llegar a esta decisión.
Primero, César tuvo una disputa con Herodes. Un gobernante miembro de la familia de Herodes fue depuesto, y César decidió imponer impuestos a Judea, y la convirtió en provincia en vez de mantenerla como un reino separado. Pero, ¿por qué debía realizarse este censo entonces? ¿Por qué no se hizo en otra época? Y ¿por qué no se permitió que la gente fuera censada donde vivía? No se sabe la respuesta. Todo parece indicar que fue un capricho de César; pero… era el decreto de Dios. Mas allá de los caprichos humanos, había un plan supremo que se venía anunciando durante varios siglos. Porque, “está el corazón del rey en la mano de Jehová; a todo lo que quiere lo inclina” (Proverbios 21:1).
Aunque las personas suelen referirse a las decisiones humanas en relación con el decreto, en realidad, detrás de ello había un divino plan maestro. Entre las varias lecciones espirituales que la encarnación ofrece, deseamos destacar esta vez la historia y la posición de la ciudad entre las demás ciudades hebreas, así como la relevancia del nombre de Belén.

La historia de Belén anunciaba que el Mesías nacería allí

Belén tenía una historia singular. La primera vez que la Biblia registra el nombre Belén es para informar que ahí nació Benjamín y ahí murió en el parto su madre Raquel. Este suceso nos conecta con el Mesías Redentor. El niño que nació de Raquel debió haberse llamado Benoni “hijo de mi dolor”, pero Jacob su padre lo llamó Benjamín, “hijo de mi diestra”. Podemos conectar este incidente con Jesús y su nacimiento. ¿No habría podido María haber llamado a su propio hijo Jesús, su Benoni? Pues él iba a ser el hijo de su dolor? Simeón le dijo a María el día de la presentación del niño: “Una espada traspasará tu misma alma” (S. Lucas 2:35).
Pero aunque ella pudo haberlo llamado Benoni, ¿cómo lo llamó Dios su Padre? Respecto a su divinidad, lo llamó “hijo de mi mano derecha”, pues el salmo anunciaba: “Jehová dijo a mi Señor: Siéntate a mi diestra” (110:1). Este incidente parece profético: Que el Benoni de María, el Benjamín de Dios, debía nacer en Belén. Además, no fue María quien le puso nombre al niño, sino su Padre celestial; por eso el ángel dijo a José que el nombre del niño sería Jesús (ver S. Mateo 1:21).
Otra mención de Belén y su historia se relaciona con Noemí y Rut. El nombre Noemí significa “gozo”, pero al regresar a Belén, ella pide ser llamada “Mara”, que significa “amargura”. Sin embargo, cuando termina el libro, se la llama otra vez Noemí, porque en Belén encontró su redención y recuperó su gozo, conectando a Rut, la moabita y gentil, con los ancestros de Jesús, ya que Rut fue bisabuela de David, el rey más eminente de Israel.
Jesús debía nacer en Belén, y de la descendencia de Rut y Booz, una gentil y un judío, ya que él sería Rey de los judíos y de los gentiles. En Belén encontrarían las “Maras” del mundo el verdadero “gozo” de la redención.
Jesús debía nacer en Belén porque era la tierra del rey David. No se puede pasar por Belén sin ver la conexión entre David el rey, y el supremo Rey a quien David prefiguraba. Aunque Jesús era el “hijo de David” (S. Marcos 10:47), era más grande que él.

La posición de Belén entre las demás ciudades

El profeta declaró: “Belén Efrata, pequeña para estar entre las familias de Judá” (Miqueas 5:2). Aunque “pequeña entre las familias de Judá”, Belén era singular. Allí había nacido el rey David, y esto la exaltó de ser un caserío irrelevante a una ciudad real. Dios eligió esta aldea pequeña para enseñarnos respecto a su humildad y a su gran capacidad para hacer que las cosas pequeñas destaquen en su mano. Él toma lo que no es para que llegue a ser, toca lo indeseable y lo exalta. No solo eligió una pequeña aldea, en contraste con la gran Jerusalén, sino que eligió un establo, el peor lugar para que un niño nazca.
Muchos han dicho: “¿Cómo pudo alguien ofrecer a José y María un establo?”, y afirmamos que nosotros les hubiésemos dado un mejor lugar, pero ese hombre se atrevió a hacer algo insólito: enviar a Jesús a nacer al peor lugar, para convertirlo en el mejor del mundo. Nadie llevaría a una celebridad al peor lugar de su casa, pero el Rey del universo eso es lo que quiere, porque si él llega al peor lugar, lo convierte en el mejor. Si esto es así, dejemos que Jesús venga al peor lugar de nuestro carácter y que lo transforme en lo mejor de nosotros, ya que su poder se perfecciona en nuestra debilidad (ver 2 Corintios 12:9).
Dios eligió a Belén para enseñar humildad, porque en su reino el que se humilla será enaltecido (ver S. Lucas 18:14).

El nombre de Belén

Los nombres bíblicos tienen significado, indican su carácter y señalan el destino de su portador, y a Jesús se lo llamó así porque su nombre significa Salvador, ya que él vino a salvar al hombre.
Belén no es la excepción. Belén tiene dos significados: uno es “Casa de guerra” y el otro “Casa del pan”. Además, Belén antiguamente fue conocida como Efrata, que significa “fértil”. Esa tierra sería la más fértil de todas, de allí saldría, proveniente de Dios, el Salvador del mundo. El profeta lo declara cuando dice: “Belén Efrata… de ti me saldrá el que será Señor en Israel”. Nacería en Belén Efrata, vendría de Dios.
Belén, casa de pan. Nunca he olvidado el olor a pan fresco de las panaderías de mi barrio. Aspiraba ese aroma en las madrugadas, cuando me dirigía a la escuela. ¡Cuán delicioso es el pan fresco, recién horneado!
El pueblo hebreo en el desierto gustó del mejor pan, el maná, el pan del cielo, pero nosotros tenemos la oportunidad de probar un pan mucho mejor, el verdadero pan del cielo, aquel que dijo: “Yo Soy el pan que descendió del cielo” (ver S. Juan 6:32, 33, 48).
Belén es casa del pan, de donde salió el mejor pan del mundo que alimenta el alma y la prepara para la eternidad.
Cuán bueno sería que en esta época del año, cuando se recuerda el nacimiento del Mesías redentor, lo dejáramos nacer en nuestro hogar y en nuestra vida, para que transformara todo con su presencia e hiciera de nuestro hogar un pequeño Belén, de donde saliera el verdadero pan que nos alimente a nosotros y, al compartirlo, a los hambrientos de la vida.
Deja que también tu hogar sea en esta época del año un Belén, una Casa del Pan.

por Julio Chazarreta
El autor es director de promoción de El Centinela.
Fuente: elCentinela

martes, 23 de diciembre de 2014

NAVIDAD ES COMPARTIR ESPERANZA


Hemos tenido 11 meses para predicar el evangelio, para compartir a Jesús, ¿lo has hecho? Si lo hiciste felicitaciones. Si no fue así, entonces, hay oportunidad. Ésta es tu oportunidad, nuestra oportunidad. Aprovechemos y hagamos planes para compartir a Jesús de manera personal, como grupo pequeños, como iglesia… como familia. Seamos evangelistas en navidad, pues navidad es COMPARTIR ESPERANZA. ¿Aceptas el llamado?

A continuación un sermón preparado para ser predicado en el mes de diciembre o en la navidad. Dios te bendiga.

jueves, 11 de diciembre de 2014

9 lecciones del ministerio de predicación de Jesús - Homilética


Nadie puede negar que Jesús fue el más grande y mejor orador o predicador de todos los tiempos. Y es que Jesús no solo era un buen orador sino que era uno poderoso tanto así que la gente se maravillaba de su mensaje pues enseñaba con autoridad. Todo un gran predicador. ¿De quién aprender sino de Jesús? El Pastor Derek Morris es Secretario Asociado de la Asociación General de la Iglesia Adventista. En este seminario es presentada las Nueve lecciones del ministerio de predicación de Jesús.



12 pasos para preparar un sermón bíblico poderoso - Homilética


Preparar un sermón no es un asunto sencillo. Tampoco es imposible. Sin embargo requiere de mucha oración y consagración de modo que podamos ser usados por Cristo a través del Espíritu Santo. El Pastor Derek Morris es Secretario Asociado de la Asociación General de la Iglesia Adventista. En este seminario es presentada los 12 pasos para preparar un sermón bíblico poderoso.



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